Un día de furia

Publicado: 31 julio, 2011 en Kiev

¡Lo de arriba es un pájaro, no un avión (ni Superman)!

Llegamos al fin de semana. El viernes quedé con el chico belga, Steve para ir a ver un pueblecico que está a una media hora de Kiev, llamado Pirohovo, y del que no contaré más aquí porque ya le llegará su hora en este blog. No es que me llevara muy bien con este hombre, pero era el único que accedió a ir, y no tenía ganas de quedarme todo el fin de semana tirado en la cama. Además siendo belga, podíamos hablar de chocolate al menos.

Pero. Siempre hay un pero. Parece ser que mi suerte en Kiev decae conforme llega el finde por algún extraño motivo que no alcanzo a entender.  Como el sábado no tenía nada que hacer y quería salir por nada del mundo con mis queridos compañeros de piso me puse a mirar distintos tours en una pequeña guía que tenía. Y como casi todo te remitía a Internet para más información, decidí conectarme (¡y hasta consideré ir a Prypjat!) y ver qué había por ahí. Pues bien, por algún otro oscuro motivo que tampoco alcanzo a entender el portátil no se enchufaba siquiera. Genial, por una vez que me llevo el ordenador de viaje (era mi primerita vez), deja de funcionar. 100%, como el porcentaje de pérdida de maletas que he sufrido con Iberia. Tras hacer un repaso de las palabrotas que me sé en los distintos idiomas pensé que era algo que corría prisa y que tenía que solucionarlo ya.

Existía una cuestión, que me corroía por dentro, y es que no tenía ni la más mínima idea de dónde llevar el ordenador, pues a 22 km del centro sólo hay puestos de comida y chusma. Chusma, no puestos de chusma, ojo. Así que tan corto como perezoso me puse a divagar por los suburbs de Kiev a ver si algo me libraba de pasar 5 semanas más sin ordenador (algo que por otra parte, no me molestaría en absoluto si tuviera otros compañeros de piso). Justo cuando salí a la calle salió también el sol con toda su furia de detrás de su gigantesca nube, como si me estuviera esperando, dispuesto a terminar de joderme el día.

2 litros de líquidos menos después, consigo leer en cirílico algo фыэш como “Комьпютеры“, que si lo he escrito bien significa “ordenadores“, y si no pues posiblemente también signifique algo, pues teniendo en cuenta que su “hola” (que en todos los idiomas suele ser algo fácil de pronunciar: hello, hi, salut, hallo, hej, , terve, …), es “Здравствуйте” (/zdravstvuyte/) pues cualquiera sabe. Qué huevos, luego dicen de “Eyjafjallajökull“. El caso es que entro y como puedo, con mi ruso más castizo, explico lo que pasa:

– “Mi ordenador. No funciona. Yo no sé. Ordenador no funciona o cable (el de la batería) no funciona. Yo no sé. ¿Cable aquí?” (Todo esto en ruso, excepto “cable”, que no tenía ni puñetera idea de cómo decirlo, así que ya que estaba hablando en indio qué más daba meter algo de inglés)

– “явтгнорцвегшшщгафукнлщжлдьтифыкукшгхшлждюбшэжповыеф” – Me debió de contestar. O algo similar.

– “?”

– “явтгнорцвегшшщгафукнлщжлдьтифыкукшгхшлждюбшэжповыеф“.

– “¿No cable?” – Pregunto, simulando haber entendido la mitad.

– “явтгнорцвегшшщгафук no cable aquí ифыкукшгхшлждюбшэжповыеф” – ¡Ya entendí algo al fin!

Como he podido comprobar en posteriores ocasiones, esta gente no es muy amiga de palabras o gestos universales. Hubiera sido más fácil decir NO desde el principio, en vez de soltar semejante trabalenguas repetidamente. Lo mismo me pasó en un supermercado, que me preguntaron como 7 veces que si quería una bolsa (hay que pagar por ellas aquí también), y yo por supuesto no entendía ni papa. A la 7ª vez señalo las bolsas que tiene la cajera a 10 jodidos centímetros de distancia, y me dice que sí, que se refiere a eso.

A lo que vamos, que no hay cables. Quería preguntar dónde podía comprar uno, pero tenía miedo de que me soltaran otra parrafada, y estoy hasta los mismísimos de asentir con la cabeza cuando no me entero de nada. Unos minutos después encuentro una tienda chiquitica, como de barrio, que parece que va de electrónica. Allá que voy y ¡aleluya!, el dependiente sabe inglés. Le explico lo que pasa en un idioma normal y el hombre probó diversos cables, a ver si el problema era del ordenador o del cable. Efectivamente era el cable, ¡qué alivio! No me apetecía perder todo lo que tenía y gastarme un dineral en otro portátil. Pero por supuesto las buenas noticias tienen que venir acompañadas de otras tantas malas. El único cable que encajaba era el de su propio ordenador, y obviamente no me lo iba a vender. Y casualmente no sabe explicarme en inglés cómo llegar a una tienda en la que sí hay cables. Le digo que pruebe en ruso y bueno, ya sabéis qué cara puse. Me hizo un dibujo que casi empeoró las cosas y salí de allí con un signo de interrogación gigante flotando sobre mi cabeza. A todo ésto, que portátil los cojones, pesa 2-3 kilos porque lo compré con pantalla grande para ver películas y me estaba acordando de toda la familia de Hewlett y de Packard (ya lo sé, no tienen ninguna culpa).

Como era de esperar me pierdo buscando la dichosa tienda, pero por “fortuna”  (por decir algo) encuentro una gran centro comercial, tipo Corte Inglés. De hecho tenía la misma cantidad de gente que el Corte Inglés de El Tiro (Murcia), es decir ninguna. Pero una vez más, me dicen (en ruso, por supuesto) que no venden lo que busco, y me mandan a la misma tienda que el otro hombre. Saco mi mapa para que me digan dónde está y se limitan a decirme el nombre de la calle. ¡Joder, utilizad el puto dedo para indicar si habláis de bolsas de supermercado o para indicar calles! Para más inri me dan un teléfono del Servicio de Reparaciones de HP pero me dicen que no hablan inglés allí. Muy útil la ayuda, debe ser que me vieron cara de Filólogo Eslavo o algo así.

Volviendo a casa desesperado (llevaba ya 3 horas con la tontería y estaba haciendo músculo) vuelvo a entrar en la primera tienda. Veo a un dependiente con una cara de buenazo acojonante (daban ganas de hacerle cosquillicas detrás de la oreja) y a él que voy. Me dice que habla inglés (mentira) y vuelvo a explicar lo que pasa. Sorprendentemente me dice que SÍ que tienen ese cable, y me enseña uno universal en su caja, para que esté seguro de que encaja en mi ordenador. 40 euracos. Como quería terminar de una vez con ésto y quería que me diera tiempo a ver el museo de Chernóbil, pago con tarjeta y sanseacabó.

Aliviado, doy un resoplido hipohuracanado cuando llego a casa al fin, abro la caja, cojo el cable y le pongo la clavija que dice HP. No encaja. Con cara de what the fuck pruebo las 7 clavijas restantes. No encaja ni una. Eso sí, la caja insistía por activa y por pasiva en que era “Universal“. Como estoy notando que cada vez introduzco más tacos en el blog, voy a saltarme los 10 minutos de furia que vinieron después.

Llego a la tienda de nuevo con la posición de estar muy enfadado (mandíbula fuera, cejijunto, brazos hacia abajo con los puños cerrados, andando como si llevara una bola de preso detrás…), localizo a “buenazo” y le digo lo que ha pasado. ¡La que hay que montar para devolver un producto en Ucrania! Me dice que espere. Se queda otro empleado a mi lado como vigilándome, intentando darme conversaciones sin sentido con los brazos cruzados mientras espero. Y nada, que no se calla, y no deja de preguntar. Joder, no sé ruso, y estoy de mal humor, déjame. Entonces viene un hombre con cara y voz de jefe, y me ordena que le dé el pasaporte. Ni por favor ni leches. Dame el pasaporte. Se lo lleva. Se quedan conmigo “buenazo“, que no para de ponerme caras de que todo va bien, y el que no se calla. 4 charlas sobre alineaciones del Barça después, el jefe me devuelve el pasaporte, y me hace rellenar un papel que como sabéis, no estaba en inglés precisamente. Con la inestimable ayuda de “buenazo” lo relleno y me acompaña a la caja para que me devuelvan el dinero. Me deja en la cola y se va. Cuando me toca me pide la tarjeta de crédito para devolverme el dinero peeero… no funciona.

Y como si tuviera que tomármelo bien, me dice: “No funciona, no te podemos devolver el dinero. Siguiente“. Igual se esperaba que yo fuera a decir: “Ah vale, perdone las molestias, pues me voy sin mis 40€ entonces“. Le digo que quiero mi dinero en efectivo, pero me dice que no es posible, que no puede hacer nada, y para colmo de males, los que tengo detrás comienzan a impacientarse y ¡hasta me gritan que me vaya! Intento insistir un poco más pero se me acerca un hombre de la cola, super rúso, fortote y con camiseta de las que te hacen ver más fortote aún, y me dice: “te está diciendo que es imposible, que no, que dinero no“. Yo flipando.

Salgo de la cola y busco a “buenazo“. Qué grande es, me estaba observando desde su sitio y ya se acercaba a mí con una sonrisa. Le digo lo que ha pasado y me hace OK con el dedo pulgar, me hace un guiño y me dice que no me preocupe, que conseguirá mi dinero. Grande, hostias. Y efectivamente tras volver a hacer cola, la cajera me devuelve mis 400 grivnas (¿ahora sí y antes no? ¿?).

El caso es, y voy acabando ya, que no tenía cable, había perdido toda la mañana (5 horas) y apenas me quedaba tiempo para ver el museo de Chernóbil. Decido ir de todas formas (no había comido siquiera, pero es que el museo cerraba a las 17:00) a ver si en una hora lo veía. Bueno, pues no hubo forma humana de encontrarlo. Me recorrí la calle en la que la guía dice que estaba, de principio a fin, 2 veces, una en cada lado de la acera, pregunté a 6 ó 7 personas y NADIE sabía dónde estaba. Hasta encontré la embajada española sin querer. Así que cuando estaba pensando que el museo era un mito, encuentro una tienda de informática de Apple y Sony. Decido probar de todas formas y… me ofrecen otro cable universal distinto. No hay otra cosa. 45 €. Me dice que lo puedo devolver sin ningún problema si no encaja. Intento pagar con la tarjeta y otra vez no funciona. Pago en efectivo y voy a un banco a ver si puedo sacar dinero: operación denegada, la tarjeta no funciona. Esto es, me quedan 5 semanas en Kiev y tengo que sobrevivir con lo que me traje en efectivo, ¡unos 300€!

Eso sí, gracias a Di… no sé gracias a quién, pero encajó. Ya era hora.

Al día siguiente no fui al final Pirohovo, pues el gracioso de Steve me dijo que no iba a ir 2 minutos antes de salir yo de casa. Con los bocadillos hechos y con las llaves ya en la mano para salir me manda por SMS “I will not went yesterday“. Vaya con el nivel de inglés de Bélgica. Así que el domingo me lo salto porque no hice nada, y para la próxima empezamos con la siguiente semana. ¡A ver si hay más suerte!

Curiosidad del día: NO silbes en casa. Al parecer en Ucrania silbar es cosa de pobres, por lo que si se te oye silbar, los vecinos pensarán que eres de clase baja. O al menos eso me han dicho. Poder puedes silbar, pero es algo totalmente prohibido si vas a casa de alguien, pues sus vecinos pueden pensar de ese alguien que es pobre. Ahí dejo éso O.o

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