Día 2

Publicado: 22 julio, 2011 en Kiev

Amanecí (bueno, amanecí, eran las 11 a.m.) con una extraña sensación de felicidad. Se suponía que iba a compartir piso con otro estudiante, y al haber llegado yo el primero pude escoger habitación. La cosa estaba entre:

a) Una habitación con sofá y balcón

b) Una habitación con sofá y TV

c) Una habitación con cama de matrimonio, armario en el que cabría 5 yos, mesa para dejar cosas, lámpara y mosquitera.

Ni comodín del público ni leches en vinagre, obviamente opté por la c). Además robé el ventilador de otra de las habitaciones, pues ya puestos quería hacer de mi habitación un pequeño palacio.

Pero la realidad me golpeó en seguida: estaba viajando con lo puesto. Tenía que estar al día siguiente a las 10:30 en la escuela (es lo único que entendí de “pobre hombre“), así que siendo domingo, se me ocurrió que lo único que podía hacer hasta que tuviera mis cosas era ver cuánto tiempo tardaba en llegar a la escuela, para no llegar tarde al día siguiente (sólo faltaba, llegar con la camiseta que llevaría usando 2 días, despeinado, y encima tarde). Así que hice lo que nadie en estado cuerdo debería hacer jamás, que es salir a la calle sin desayunar (el frigorífico estaba vacío, y aún así seguía sin haber luz en el piso), y tomé la primera dirección aleatoria que se me ocurrió. Desde luego cerca del centro no estaba, pues no me sonaba haber visto esa parte de la ciudad cuando estuve en invierno, y tampoco quería preguntar porque para que me contestaran gritando en ruso (como bien muestran los Simpsons) casi prefería dar vueltas como un tonto. Total, para lo que tenía que hacer.

Cuál sería mi sorpresa cuando veo que a una distancia de 3 borrachos más allá (unos 200m) se divisa lo que parece ser un supermercado… ¡abierto! Mi estómago me confirma que es una gran noticia y sin dudarlo me olvido de la escuela y allá que voy, a ver si al menos con la tarjeta puedo comprar algo para mantenerme en pie ese día. En seguida me viene un déjà vu a la cabeza: no me acordaba de que esta gente vende la leche ¡en bolsas!

Me tocó una cajera muy simpática (algo rarísimo en cualquier servicio público ucraniano) que decía que sabía español porque había estado en Cuba, pero como comprobé 1 segundo después, su español era tan bueno como mi afrikaans. 20 minutos después salgo, ya con desayuno comida y cena aseguradas y vuelvo a divisar otra buena noticia. ¡Oficina de cambio de moneda! ¡Ya puedo coger el metro! La mujer me cambia el dinero con cara de estar regalándomelo, y yo, algo más feliz ya, decido preguntar a un joven paseante por dónde queda la parada más cercana del metro:

– “Прастите, где метро?“, pregunto con todo mi acento kieveño.

– “Левый“, me contesta. Punto. El hombre se va orgulloso con cara de misión cumplida, y ni siquiera se espera a ver si me ha quedado claro. Obviamente no tenía ni puta idea de lo que significaba semejante palabro, que viene a sonar como “liévui”, así que guiándome más por el movimiento de cabeza que hizo que por lo que sea que me hubiera dicho, eché a andar a mi izquierda.

 

Metros no veía muchos, pero tiendas… ¡aquello era como los zocos árabes pero en versión soviética! No me podía creer la cantidad de puestos y mercadillos que había, aún siendo domingo. Frutas, refrescos, ropa, souvenirs… de todo. Me doy una vuelta a ver si puedo conseguir algo de ropa para no oler a humanidad en mi primer día de clase pero para ser mercadillo, las camisetas costaban 240 grivnas, 20 eurazos. Tras 20 minutos divagando, pululando y deambulando encuentro el metro, ¡aleluya!

Sobre el metro de Kiev, he de decir que impresiona. Puntual, limpio (lo que no quita lo cochambroso de algunos vagones) y con algunas estaciones muy bonitas (ya iré poniendo fotos). Una cosa que me llamó mucho la atención es la profundidad, y es que originalmente el metro se construyó con la idea de servir a la vez de refugio en caso de guerra, así que te puedes tirar perfectamente de 3 a 5 minutos en unas escaleras mecánicas, depende de la estación. Iba a subir una foto un pelín borrosa que tengo, pero creo que aquí pega más un vídeo para que lo veáis con vuestros propios ojos:

Tenía que asegurarme la vuelta, así que pregunté a una “vigilanta” por el nombre de la estación en la que estábamos. Debía ser muda, porque impasible, me señaló un letrero en el que se leía, en cirílico por supuesto, “Kharkivska“. Como no tenía ni idea de qué tren tenía que coger, le pregunté a un joven que había por ahí sentado. Truqui: Nunca hables en inglés con gente mayor, pues o no te contestan o lo hacen escuetamente y en ruso. Prueba con gente joven. Este mozo me explicó cómo funcionaba el sistema de metro y demás, de manera que me quedó claro perfectamente. Petit à petit, l’oiseau fait son nid.

25 son los minutos que se tarda en llegar al centro, y desde ahí 15 a la escuela. Lo que me daba un total de 1 hora prácticamente. Como he podido comprobar después gracias a Google y sus mapas, estoy viviendo a 22km del centro, al otro lado del río Dnipro (en toda ciudad está la orilla buena y la mala: la mía es la mala). Bueno, ya iban saliendo mejor las cosas. Conocedor ya del centro de Kiev, me dirijo a la oficina de información turística que ¡también estaba abierta en domingo!. Me aprovisiono de mapas, teléfonos y hasta de una camiseta con un chiste ucraniano (ya subiré foto) para poder ir aseado el primer día de clase. Acto seguido me voy a un ciber y me hago con el teléfono de la embajada española, y dos o tres cosas más que tenía que hacer.

Poco después del mediodía vuelvo a mi ciudad-dormitorio para poder comer la pizza que compré en el mercado, y esperar en casa a que me llevaran la maleta, pues me dijeron que si la conseguían sería por la tarde. Y como es mejor prevenir que curar…

Cuando llegué se encontraba ya el otro estudiante, Brandon, algo por encima de los 30 diría, de los EEUU de AAmerica. Como él no tenía nada que comer y no le cambiaban los dólares por grivnas le ofrecí media pizza e intenté empezar a conocerlo. Peeero, para los que hayáis visto “The Big Bang Theory“, este hombre se parece bastante a Sheldon, por lo que las conversaciones no son su fuerte, y además es… rarito. Pensando en cómo sobrevivir 6 semanas con alguien así, me fui a dormir la siesta.

A las 18:00 me despierta “pobre hombre” moviéndome el pie (?), para presentarme a otro compañero de piso más, pues al parecer íbamos a ser 3 al final. Se llama Michael y es de Austria. Éste debe rondar los 35-40,  y aunque me pareció más majo al principio, luego ví que va a su bola: no saluda, no se despide, rien de rien. Así que mientras estaba sumido en mis pensamientos sobre las 20:00, en el cómo iba a ser esa convivencia con gente mayor que yo y con pocas ganas de socielizar, sonó el telefonillo. Contesto y sólo entiendo algo de “Kiev Borispil“, que es el nombre de aeropuerto. Lo normal es que le des al botón del telefonillo y se abra la puerta, pero como no podía ser de otra manera, aquí no funcionaba. Temeroso de que el hombre con mi mochila se largara, bajé los 7 pisos casi volando, y ¡allí estaba mi mochila! ¡Quién me iba a decir a mí que iba a echar tanto de menos a un peine, un mapa, un desodorante, unos gayumbos…!

Mi felicidad era ya completa, ya comenzaba a ver Kiev con otros ojos. No con el miedo e incertidumbre de la primera noche, sino con la seguridad de tenerlo todo atado y bien atado, para poder empezar como Dios manda por fin al día siguiente.

Curiosidad del día: En Ucrania la policía como tal no existe. Son más bien militares, y así dan el miedo que dan. Además pasa como en Rusia, más te vale no poner cara de guiri cuando pases al lado de uno, pues te paran y te piden el pasaporte y que les acompañes a comisaría. El pedirte el pasaporte es un mero trámite: aquí te piden el pasaporte del mismo modo que los garrulos te piden un cigarro; lo interesante viene después, que es cuando te piden el dinero.

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comentarios
  1. aiari dice:

    Lo de la leche en bolsa no se si me lo digiste tú o quien, pero vaya mofa… Y ¿cómo se conserva? Te la tienes que beber entera una vez abierta o que? xD

    Bueno, me has aliviado hasta a mi con el final del resumen del día 🙂

    En cuanto a los compis de piso…. me parece que tendrás que tener paciencia y hacer amigos m´s simpáticos y de tu edad u.U

    Voy a por el tercer día ^^

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